Es difícil plasmar en palabras todas las sensaciones de ese día porque fue espectacular e inolvidable, de todas maneras lo voy a intentar:
Nosotros llevamos juntos 18 años y por fin nos decidimos a celebrar una gran fiesta con nuestra gente más cercana, algo íntimo y sobre todo “nuestro” que compartir con los que más queremos.
Cuando empezamos a tomar contacto nos pareció que iba a ser difícil hacerlo de manera sencilla y familiar, manteniéndonos fieles a nosotros y no dejándonos llevar por la inercia de lo que debía ser una boda.
Leo en todo momento nos ayudó y facilitó con su experiencia, calidad como persona y cariño. Nos enseñó que en los pequeños detalles estaba la diferencia y así lo hicimos, fue un día rodado, no hubo problemas y solo soluciones y eso que al final no pudo ser en el jardín porque había llovido pero había un plan “b” que decidimos juntos el día de antes por si no podía ser, la sala de barricas, preciosa estancia.
El mismo día estuvo también Laura, hermana de Leo, y hacen un equipo fantástico.
Su experiencia y saber hacer nos dieron seguridad y calma para poder disfrutar de ese día. Todos nosotros nos sentimos atendidos y cualquier detalle que necesitamos por ej. El botón de la americana de Tomás se vio cubierto con creces.
Es una bodega familiar, auténtica (la primera que se instaló en la zona), cálida por el trato de la gente, preciosa y con encanto en todos los rincones tanto la zona de Barricas, como el patio interior, el museo del vino, la zona de las cubas, el salón, la zona de baile, hasta el jardín, todo luminoso y bien comunicado.
Los invitados disfrutaron al máximo, al final queríamos darle un poco de nosotros para que conocieran nuestra zona, muchos venían de fuera y probaban por primera vez los vinos, el brut (espectacular), las carnes, los postres, el helado (muy de Tomás y mío), … que mejor sitio que en estas Bodegas.
Los peques se lo pasaron como enanos, la cuidadora que estuvo con ellos les hizo disfrutar, una de las nenas me dijo que era la mejor fiesta del mundo, casi me la como a besos, 4 añitos.
Los demás disfrutaron con el museo, las estancias, los manjares que había en todas partes durante el picoteo y con la comida porque estuvo deliciosa.
Todos guardamos en nuestra corazón ese día tan especial y el cariño con el que se hizo todo.
Muchos nos preguntan que cuando repetimos y sin duda lo haríamos.

  Fotos Salas.