En agradecimiento a las bodegas Lalanne por su hospitalidad y buenos caldos.

Allí, en ese rincón precioso y exuberante, en una mañana de sol azul con algunas nubes de algodones en un día de abril de esta insultante primavera.

Donde el rio y las viñas se hablan y se aman, donde las brisas prepirenaicas bambolean las bellas flores de los jardines de la bodega y hacen bailar con elegancia sublime las cañas de bambú, altaneras y presumidas.

Allí, en aquel hermoso patio rodeado por una perfecta geometría de paredes y cancelas, con olor a vino y a jazmin, fuimos muy felices en nuestra boda de amor. Tan felices, que nos quedó para siempre un bello recuerdo bañado por los sentimientos de nuestras personas queridas.

Allí, por la carreterita sinuosa que sale de Barbastro, acompañado por las viñas y el rio, caminito de la belleza de la villa de alquezar, allí, en las bodegas de Lalanne celebramos nuestra boda de gloria.

excelentes caldos de vino y cava, pero lo que más nos imprimió el corazón, fue la hospitalidad y el afecto de doña Leonor Lalanne, escritora ella, que estuvo en todo, absolutamente en todos los detalles.

Agradecer tambien a doña Laura Lalanne por su amabilidad, naturalidad y eficacia mostrada durante todo el evento.

Y no podemos dejar de recordar y agradecer a nuestros amigos del restaurante Jairo, por la calidad de sus productos, servicio y su solvente profesionalidad.

Con cariño: de Alejandro Feo Clemente y Conchi Carbonell Les.

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